Si alguna vez has sentido que tu salón se convierte en el Polo Norte durante el invierno o en un horno abrasador en pleno agosto, déjame decirte que no estás sola. Nos pasa a todos, y no hay nada más desesperante que tener frío con varias mantas encima mientras tu gato te mira como diciendo “tú eres el loco, pero yo estoy bien aquí”.
Pero, ¿y si te digo que hay un héroe silencioso en tu casa capaz de hacer maravillas tanto en el frío como en el calor? Sí, hablo de las cortinas. Esas aliadas que no solo decoran, sino que también ayudan a sobrevivir a las bajas y altas temperaturas sin gastar una fortuna en calefacción o aire acondicionado.
Vamos a hablar de cómo sacarles el máximo partido, con trucos sencillos y un toque de humor porque, seamos sinceros: ¡Sobrevivir a la casa congelada o achicharrada puede ser casi una misión imposible hoy en día!
Entendiendo a tu enemigo: frío y calor.
Antes de lanzarnos a elegir cortinas como locas en IKEA o en Amazon, tenemos que entender un poquito cómo funcionan las temperaturas en casa. El frío entra por donde menos te lo esperas: ventanas mal aisladas, rendijas, cristales finos… y el calor, igual, aprovechando cada pequeño resquicio para hacerte sudar como si estuvieras en el desierto.
Aquí entra la cortina como escudo: solemos usarla como un tipo de decoración bonita, pero es mucho más. Imagina que tu cortina es como un guardián del castillo: bloquea el frío del invierno y detiene el calor del verano, mientras tú te quedas ahí, cómoda en tu sofá con tu bebida caliente o tu batido de frutas.
La clave está en el tipo de tela, el color y cómo la colocas. Pero no te preocupes, vamos a desmenuzarlo paso a paso para que puedas aplicarlo desde ya.
Cortinas para el invierno: cómo mantener el calor.
Cuando llegan los meses de frío, parece que tu casa se transforma en un iglú y tus pies sienten cada centímetro de frío. Aquí, las cortinas se convierten en tus mejores amigas. Pero ojo, no cualquier cortina sirve. Vamos a ver cómo elegirlas:
- Tela gruesa y pesada.
Si quieres que tus ventanas no se conviertan en boquetes de frío, busca cortinas de telas gruesas. Terciopelo, chenilla o incluso algodón doble son tus aliados. La razón es simple: cuanto más densa sea la tela, menos calor se escapará. Es como ponerse un suéter gigante, pero para tus ventanas.
- Cortinas largas y que lleguen al suelo.
Sí, sé que algunas piensan que las cortinas cortitas son monas, pero en invierno necesitamos que toquen el suelo. De esa forma, no queda aire frío colándose por la parte inferior. Además, si tienes un radiador debajo de la ventana, dejar un pequeño espacio puede ayudar a que el calor circule y no se quede atrapado, pero cuidado: no demasiado, que si no el radiador no cumple su función.
- Capas, capas y más capas.
Si de verdad quieres sentir que estás abrazada por el calor, prueba a poner dos capas: una cortina gruesa y otra ligera encima, tipo “voile” o lino. La ligera deja pasar un poco de luz, mientras que la gruesa se encarga de retener el calor. Es un truco de decoración que además es práctico: ves luz sin renunciar al comodidad térmica.
- Color y sensación térmica.
¿Sabías que los colores también ayudan? Las cortinas de colores oscuros absorben mejor el calor del sol que las claras. Así que, si tu habitación recibe sol directo en invierno, un marrón cálido, burdeos o azul oscuro puede ayudarte a atrapar ese calorcito natural. Incluso los tonos verdes o granates profundos aportan esa sensación acogedora de “abrigo visual”. Además, combinar colores oscuros con una capa ligera clara permite mantener la luz sin perder calor, creando un ambiente cálido y agradable, perfecto para tardes de manta, libro y té calentito.
Cortinas para el verano: cómo combatir el calor.
Ahora cambiamos de bando. Es verano y tu casa parece un horno, y cada vez que tocas un sofá o una silla te quedas pegada. Aquí, las cortinas se transforman en bloqueadoras de calor:
- Telas ligeras y frescas.
En verano necesitamos que las cortinas dejen circular el aire, pero al mismo tiempo que bloqueen los rayos del sol que hacen que todo se caliente. Telas como lino, algodón fino o voile son perfectas: ligeras, frescas y bonitas.
- Cortinas que reflejen la luz.
Si quieres un truco más profesional, prueba cortinas de colores claros. Blancas, beige o tonos pastel reflejan los rayos del sol en lugar de absorberlos, manteniendo tu casa más fresca. Es como ponerle un paraguas gigante al sol, pero dentro de tu habitación.
Cortinas opacas o “blackout” para las horas de más calor.
Si vives en un lugar donde el sol pega con fuerza desde temprano, las cortinas opacas tipo “blackout” son tus salvavidas. Ciérralas durante las horas críticas y verás cómo baja la sensación térmica de manera impresionante. Además, si te gusta dormir la siesta con luz de mediodía, son perfectas.
- Estores enrollables.
Aquí entra un protagonista que a veces se olvida: los estores enrollables. Los expertos de Decoraziona destacan que estos pequeños genios son perfectos para ventanas donde las cortinas grandes no caben o donde quieres un look minimalista.
Para verano: Los estores opacos o con revestimiento reflectante bloquean el sol directo y evitan que la habitación se convierta en una sauna.
Para invierno: Los estores de tela gruesa ayudan a mantener el calor dentro, creando un efecto de doble barrera cuando se combinan con una cortina ligera o incluso con otra capa de estor.
Ventaja extra: Se recogen fácilmente cuando no los necesitas, dejando entrar la luz y el calor solar natural de manera controlada. Son prácticos, elegantes y muy fáciles de limpiar, y su diseño minimalista hace que no compitan con tu decoración cottage o romántica.
- Capas de nuevo.
Sí, otro truco de capas, porque funciona. Una cortina ligera que deje pasar un poco de aire, combinada con un estor enrollable opaco, es el combo ganador para verano. Así no tienes que resignarte a estar en la sombra todo el día y puedes jugar con la luz según te convenga.
Pequeños detalles que hacen una gran diferencia.
Vale, tenemos la teoría, pero la práctica es lo que de verdad marca la diferencia. Aquí van algunos tips de amiga que funcionan de verdad:
- Cubre todo el marco de la ventana: asegúrate de que las cortinas o estores sean más anchos que el cristal y lleguen desde arriba hasta abajo. Así no queda espacio para que el frío o el calor se cuele por los lados.
- Usa barras ajustables o soportes firmes: si tus cortinas o estores quedan demasiado lejos de la pared, el aire puede colarse, así que recuerda: ¡Una instalación correcta es lo más importante!
- No olvides las ventanas pequeñas: sí, esas pequeñas ventanas del baño o de la cocina también necesitan su protección; por eso te advertimos, de que cada centímetro cuenta.
- Cierre total cuando haga falta: no tengas miedo de cerrar completamente la cortina o el estor en invierno o verano. Tu comodidad lo merece y, además, si tienes gatos y quieres que les dé el sol no te preocupes: ellos siempre encuentran una manera de tumbarse en la luz, así que ganarás un espacio donde el calor o el frío no te moleste.
Cortinas y estores como decoración y supervivencia.
Lo mejor de todo esto es que no tienes que renunciar a que tu casa sea bonita. De hecho, cortinas y estores pueden ser un punto central de la decoración: olvídate de poner cortinas y estores sosos y atrévete a mezclar texturas, colores y estilos. Así, además de sobrevivir al clima también conseguirás que tu hogar se vea acogedor y elegante.
Si eres de las que aman el estilo más rural o campestre (también llamado “cottage”) por ejemplo, puedes combinar lino blanco con un toque de terciopelo suave en tonos pastel y añadir un estor enrollable discreto que no rompa la estética, logrando un look romántico y, al mismo tiempo, manteniendo tu casa protegida de los extremos de temperatura.
Trucos adicionales para potenciar tus cortinas y estores.
No todo termina en elegir bien la tela o el color. Hay unos trucos extra que puedes apuntarte:
- Cinta aislante o velcro para los bordes: suena a bricolaje extremo, pero pegar un poco los bordes de la cortina o del estor a la pared puede evitar que entre frío o calor extra.
- Usar cortinas dobles: una cortina interior y otra exterior o un estor enrollable combinado crea una “cámara de aire” que mejora el aislamiento.
- Ventilación estratégica: en verano, abre ventanas opuestas para crear corriente y deja tus cortinas ligeras o estores que permitan pasar aire sin que el sol directo te achicharre.
- Alterna entre luz natural y protección solar: ajusta estores y cortinas según la hora del día: luz del sol cuando te convenga, sombra cuando haga calor o frío extremo.


