Mantener las cosas en buen estado es esencial, sobre todo para que duren en el tiempo y realicen sus funciones como es debido. Incluso el mantenimiento de una pared es importante, por inane que resulte. De que no tenga grietas y se encuentre limpia, dependen aspectos como la estructura del inmueble o las posibles infecciones a consecuencia de la suciedad. Si una pared, por citar un ejemplo de lo más simple, requiere mantenimiento, una página web también.
Para que una web funcione como se espera y se encuentre siempre disponible, ascendiendo en los buscadores, es imprescindible realizar un mantenimiento web. Habrá quien piense que lanzar un sitio web es el último peldaño para tener presencia en internet. Craso error. Se trata de un peldaño, con continuidad y necesidades de avanzar por él. Es decir, se necesita una página web bien construida y diseñada, pero, además, debe proporcionar tiempos de carga rápidos y contar con un diseño que haga que la experiencia de usuario genere confianza y ayude a que el negocio crezca.
La mejor forma de conseguir estos objetivos es llevar a cabo un mantenimiento de forma regular. Tanto si el mantenimiento es realizado por un servicio de mantenimiento externo como si se lleva a cabo de forma interna, contar con un plan de mantenimiento web es fundamental. En el mismo plan de mantenimiento, deben describirse y enumerarse los diferentes pasos a dar para mantenerlo actualizado y optimizado.
A continuación, describiremos cómo se debe realizar un plan de mantenimiento y qué aspectos debe cumplir, así como las mejores formas de hacerlo y las herramientas más adecuadas para que, sea un éxito. El mantenimiento de una página web permite detectar los problemas que se producen, cuando se producen. Por lo que realizar tareas periódicas evita fallos de funcionamiento y seguridad.
Tenemos un plan… de mantenimiento
Contar con un plan de mantenimiento web es disponer de una guía completa, en la que se enumeran y describen todas las tareas y procesos que hay que realizar para mantener y mejorar el rendimiento de una página web. Como nos explican desde Lapso Estudio, Diseño Web y Fotografía, expertos en mantenimiento web además de diseño. Dentro del mantenimiento, se incluye el análisis exhaustivo, buscando las vulnerabilidades del sistema, haciendo copias de seguridad y llevando a cabo las actualizaciones de software pertinentes; controlar la velocidad de carga e informar de los cambios forma parte del plan.
Para crear un plan de mantenimiento web, suelen implicarse desarrolladores web, personal de marketing y especialistas en ciberseguridad. Puesto que se trata de un proceso continuo, puede resultar mejor opción contratar un servicio de mantenimiento cuando la empresa o negocio no dispone de un equipo informático. Las empresas suelen ofrecer un servicio de mantenimiento mensual, que es la periodicidad con la que deben realizarse las actualizaciones, las copias de seguridad, el diseño si procede y el mantenimiento SEO. No obstante, aunque el mantenimiento lo haga el propietario de la web, contar con un plan de mantenimiento es igualmente indispensable.
La importancia de un buen mantenimiento reside en que, de no hacerse, los portales suelen utilizar software obsoleto, produciéndose tiempos de carga más lentos, incompatibilidades y fallos de otro tipo. Con estos problemas, se pueden perder clientes y tráfico. En el peor de los casos, la página web puede quedar inutilizable.
No mantener la web aumenta la vulnerabilidad al malware, haciendo que el robo de datos sea más plausible. Con el mantenimiento rutinario, se garantiza que los elementos que componen la web funcionan como es debido y de forma óptima. Dentro del plan, se incluye el mantenimiento de plugins, temas, enlaces, formularios de contacto, imágenes, procesos de pago e implementación de actualizaciones de seguridad. Llevar a cabo cada una de estas tareas puede ser un reto si no se dispone de un esquema del proceso, por lo que se insiste en tener un plan de mantenimiento previamente definido.
Además de que permite contar con la documentación necesaria sobre los cambios y actualizaciones que se realizan en la web. De manera que, si se produce un cambio en los encargados de realizar el mantenimiento, los que se ocupen de realizarlo contarán con una base.
A continuación, detallaremos los elementos que deben formar parte de un plan de mantenimiento web, dentro de los cuales se incluyen la seguridad, las actualizaciones o el rendimiento, entre otros.
Vayamos por partes
Todo plan se compone de partes. El de mantenimiento web no puede ser diferente. De manera que iremos pasando por cada uno de los aspectos esenciales que requiere un mantenimiento web completo.
La seguridad es primordial, por lo que es imprescindible identificar los puntos vulnerables y aplicar las medidas de protección necesarias para reducir el riesgo de que se hackee el sitio web. Las brechas de seguridad pueden llegar a dañar la marca y la relación de la misma con los clientes, lo que, a largo plazo, supone un perjuicio. Para empezar, hay que instalar un certificado SSL (Secure Sockets Layer) que cifra la transferencia de datos y protege la información confidencial de los clientes.
Hay que programar auditorías de seguridad cada tres meses, de manera que se protejan los datos de los clientes y se ponga solución a las lagunas de seguridad. Una auditoría incluye escáneres de seguridad, una contraseña fuerte y única que debe cambiarse de forma periódica, revisión del CMS y una gestión de los permisos de usuario.
Dentro del plan de mantenimiento, siguen las actualizaciones. Los componentes del sitio web que quedan obsoletos aumentan el riesgo de que se produzcan problemas de incompatibilidad, fallos del sistema, rendimiento poco fiable y amenazas de malware. La mejor manera de evitar estos problemas es que el plan de mantenimiento incluya actualizaciones trimestrales del CMS, actualizaciones mensuales de los plugins y temas principales, renovar el plan de alojamiento y el nombre del dominio una vez al año.
Algunos programas cuentan con actualizaciones periódicas y automáticas o avisan al usuario cuando van a estar disponibles, aunque lo más aconsejable es comprobarlas de forma manual de forma regular. Solucionar los problemas que presenta una página web con frecuencia ayuda a la hora de identificarlos y solucionarlos, antes de que sean más graves. Lo que supone un ahorro en los costes de mantenimiento a largo plazo.
A la hora de realizar el mantenimiento del servidor, como se trata de un proceso técnico, lo mejor es contratar a un profesional o adquirir paquetes de mantenimiento web en los que se incluya. Cuando se utiliza un alojamiento en la nube o compartido, el propio proveedor se ocupa de esta tarea.
Hacer copias de seguridad es parte inevitable de un buen mantenimiento web. Al descargar la copia, se evita la pérdida de datos, de manera que, si se produce la pérdida, no es necesario volver a la versión anterior, eliminando la necesidad de hacer una reconstrucción del sitio partiendo de cero. Las copias pueden ser automáticas o manuales, pero deben realizarse de forma regular. Una vez al mes suele ser suficiente en los sitios web pequeños, pero en los más grandes y complejos, lo mejor es que se realicen de forma semanal.
Supervisar el rendimiento del sitio web es parte del mantenimiento y garantiza la disponibilidad de la página y que no tenga problemas de velocidad. Algunas tareas que se deben realizar para garantizar esto implican realizar pruebas de velocidad del sitio, supervisar las Core Web Vitals, minimizar archivos, eliminando espacios en blanco o código no utilizado y comprimir las imágenes utilizadas. Esto ayuda a reducir los tiempos de carga, acelerando la entrega de contenidos.
Aparte de todo esto, es importante controlar el tiempo de actividad que se produce en la página, de forma que se pueda garantizar el acceso a los visitantes.
Todo esto tiene una finalidad: la experiencia del usuario. Una buena experiencia es crucial a la hora de establecer la credibilidad de una empresa, proporcionando confianza a los clientes. Casi el noventa por ciento de los visitantes de una página web no vuelven si su experiencia es negativa. La mejor manera de evitar que esto suceda es realizar las siguientes acciones de forma trimestral: revisar el diseño de la web, garantizar la accesibilidad, comprobar los elementos de la página, hacerlo apto para móviles y realizar pruebas de usabilidad que evalúen la interacción del usuario con la web.
Nos queda el marketing de contenidos, que forma parte del mantenimiento. Donde se deben incluir actualizaciones del contenido para mantenerse al día, creando nuevos contenidos, realizando auditorías de los mismos, renovando las entradas y páginas una vez al mes y comprobando si hay imágenes rotas o de mala calidad para sustituirlas.
Llegamos al SEO y su relevancia dentro del plan de mantenimiento, puesto que se trata de una táctica de marketing digital base para el éxito de la web. Cuanto más arriba en los motores de búsqueda, más tráfico. En consecuencia, realizar auditorías de enlaces externos cada tres meses, optimizar las metadescripciones, etiquetas y títulos, evaluar la estructura del sitio, actualizar el mapa y eliminar las páginas de error y los enlaces rotos.
Siguiendo todos estos pasos dentro de un plan de mantenimiento, la página web estará siempre actualizada y funcionando en las condiciones más óptimas. Solo hay que contar con un buen plan y ejecutarlo.


