Artesanía “made in spain”

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Si algo tiene España es carácter y personalidad, algo que se ve reflejado en su arte. Aparte de una excelente gastronomía que nos destaca sobre otros países, el arte español no deja indiferente. No por los pintores y artistas destacados, tanto actuales como de otras épocas, sino por su artesanía. En nuestra tierra, contamos con una amplia variedad de estilos, técnicas y productos de artesanía. Es tal la diversidad que podemos encontrar que no existe un concepto que unifique a artesanos y artesanas.

Partiendo de su definición más elemental, la artesanía española con todas sus variantes se considera un pilar fundamental de la identidad cultural del país. Desde la tradicional y archiconocida cerámica de Talavera de la Reina hasta el vidrio soplado de la Granja de San Idelfonso, unidas a la actual innovación en biomateriales, hacen que la artesanía “made in Spain” refleje destreza técnica, historia y tradición a un mismo tiempo.

Sin embargo, este apasionante sector se encuentra en un constante desafío: no encuentra su relevo generacional. Dado que se trata de un sector que se compone en su mayoría por empresas pequeñas, microempresas o autónomos, el relevo se percibe difuso. En la mayoría de los casos, se trata de negocios familiares cuyos descendientes no tienen vocación artesana. Los datos con los que cuente el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo nos dicen que más del sesenta por ciento de los artesanos supera los cincuenta años. La mayoría de ellos se encuentran cerca de la jubilación y no cuentan con un sucesor para dejar su legado. Ante estos datos, resulta evidente que la falta de relevo supone una amenaza para que perduren las técnicas y conocimientos únicos, transmitidos de generación en generación.

Nuestro país está lleno de historia, cultura, monumentos, paisajes de ensueño y gastronomía de alto nivel. Su tradición artesana aporta historia y cultura, por lo que resulta indispensable que siga conociéndose.

Un relevo generacional para que la tradición perdure

Imprescindible. Si no existe un relevo, la tradición se pierde. Es fácil comprender que a nadie se le ocurra emprender como artesano o artesana dentro de un panorama laboral tan convulso. Sin embargo, y a pesar de que el relevo en la artesanía supone todo un desafío, existen vías de continuidad. Solo hay que accionar las palancas adecuadas para superar el temor y romper con las creencias limitantes. Algo que bien saben en Arte Stilo, como tienda de artesanía española con cuarenta años de trayectoria a sus espaldas.

El primer aspecto a tener en cuenta es que una de las puertas que sigue abierta para fomentar la artesanía no es otra que la formación y la educación. Son cada vez más las escuelas profesionales o centros universitarios en los que se pueden encontrar programas que enseñen las técnicas tradicionales, unidas a la gestión empresarial y el marketing. Por otro lado, existen campañas de sensibilización, debido a que hace algunos años que la artesanía está en auge y los medios hablan de las nuevas colecciones, los talleres o colaboraciones de marcas con empresas. Hacer que aumente la visibilidad y el prestigio de la artesanía es fundamental para que su valor cultural destaque y se revalorice el sector.

Contar con apoyo financiero y logístico es igualmente importante. Tanto el gobierno nacional como los regionales deberían abogar por las subvenciones o incentivos para las empresas que se dediquen a la artesanía. Si se trata de un patrimonio reconocido, cuenta con valor estratégico, por lo que hay que proporcionarle los medios necesarios para preservarlo.

En el otro extremo, no se puede prosperar únicamente con ayudas gubernamentales, además de que se trata de una estrategia poco recomendable. Lo interesante e importante es ser proactivos. Si no se puede continuar el camino de forma solitaria, se deben buscar vías colaborativas para abrirse el camino, reducir costes y mejorar la competitividad. Si llegado el caso, no se puede mantener el taller o local, se puede barajar la idea de compartirlo con otro artesano, artista o diseñador.

Desde la perspectiva comercial y comunicativa, el comercio electrónico y las redes sociales han permitido que el mercado se expanda más allá de las fronteras locales. Internet hace posible que se llegue a un mayor número de clientes potenciales, proveedores y otros profesionales.

Otra vía mediante la cual se puede garantizar el relevo generacional de la artesanía “made in Spain” es invertir. Invertir en innovación y modernización. Este punto resulta crucial dentro del sector. Incentivar la adopción y uso de nuevas tecnologías, así como prácticas sostenibles, puede atraer a las nuevas generaciones y abrir nuevos mercados y oportunidades comerciales. Todo ello sin que riña lo vanguardista con la técnica tradicional.

El relevo generacional en la artesanía española se considera un desafío importante pero superable. Contando con una formación adecuada, el apoyo financiero necesario, la modernización y el compromiso social, se puede asegurar que la tradición sobreviva y prospere.

Si algo tiene la artesanía española es el potencial de continuar como parte esencial de la cultura de nuestro país y, en consecuencia, la economía. Tan solo hay que tomar las medidas necesarias para fomentar que las nuevas generaciones tomen el relevo y den su propio toque a esta forma tradicional de arte.

Un paseo por la tradición

De poco nos sirve hablar de relevo generacional en la artesanía española si desconocemos la tradición. Un paseo por alguno de los pueblos con mayor tradición artesana nos permite conocer un poco más sobre las entrañas culturales de nuestra querida España.

Nos vamos al sur y paramos en la Alpujarra granadina. Típicas de Andalucía, destacan las jarapas, esas alfombras multicolor confeccionadas con tejidos gruesos, hechos de lana o trapos viejos retorcidos, con urdimbre de algodón o fibra sintética. En la Alpujarra granadina, se conserva la tradición y son varios los talleres que fabrican estas alfombras tan particulares.

Damos un salto y nos acercamos a Segovia. En la Granja de San Ildefonso, encontramos el vidrio soplado. De sobra conocido, este tipo de artesanía se sigue realizando como se hacía en el siglo dieciocho. Destacando la Real Fábrica de Cristales y Vidrio, que oficialmente dejó de manufacturar el vidrio, pero ha sido reconstruida y rehabilitada como casa museo, donde se puede aprender cómo se trabaja el vidrio de forma tradicional.

No puede faltar el encaje de bolillos de Almagro. Una seña de identidad que todo el mundo conoce, aunque sea de oídas. Introducido en el siglo dieciséis, aunque en decadencia desde hace unos años, sigue presente en numerosas localidades de la zona de Calatrava. Los eventos en torno al encaje de bolillos se celebran de forma habitual y es posible escuchar el choque entre los bolillos si recorres las calles de Almagro.

La cerámica española tiene nombre propio. En Lugo también contamos con la cerámica de Sargadelos, donde los oficios populares de antaño tenían la finalidad de fabricar objetos de la vida cotidiana que hicieran más fácil la vida de los habitantes de los pueblos y aldeas de la zona. Estos artículos, en la actualidad, tienen una misión meramente estética y decorativa, como buena artesanía. La cerámica tradicional de Lugo es una de las más conocidas, cuya seña de identidad reside en sus diseños.

Si nos vamos al siglo XVI, encontramos el origen de una artesanía con mucho nombre: el bordado de Lagartera, tan presente en la actualidad que sigue impulsando la economía del pueblo. En Lagartera se mantienen las costumbres artesanales y culturales, por lo que cuentan con una fiesta significativa en la que mostrar todo el esplendor y belleza de sus bordados.

Por el mar Mediterráneo, llegamos a Mallorca, donde nace y vive la tradición cestera. Gracias al garballó, una palmera autóctona de la isla cuya hoja se coge en verano y con la que se elaboran cestas y bolsos, la isla cuenta con una artesanía tradicional liderada por mujeres. Estas mujeres artesanas transmiten sus conocimientos de generación en generación, evitando que se pierda la tradición.

Asturias es más que una patria querida. La tradición del azabache, la piedra mágica de Asturias y material tan único como escaso, tiene una talla compleja debido a su fragilidad. Los yacimientos de esta piedra se encuentran en la zona jurásica de Villaviciosa y, junto a los de Whitby en Inglaterra, se consideran los mejores del mundo. La capital de la manzana no solo produce sidra; también cuenta con una excelente artesanía con el azabache como materia prima.

Para finalizar, retornamos a Granada. La taracea, una artesanía mozárabe característica de al-Ándalus, tuvo su máxima expresión en esta ciudad. La técnica para llevarla a cabo sigue siendo la misma que se utilizaba quinientos años atrás. Se trata de una técnica que consiste en la formación de estrellas o figuras aisladas que serán incrustadas en madera.

Ni son todas las que están, ni están todas las que son. Artesanías tradicionales “made in Spain” hay muchas. La cerámica de La Bisbal, las Meninas de Madrid y todos aquellos objetos realizados de forma tradicional que podemos encontrar al recorrer los pueblos y ciudades de nuestra tierra. La pena es que el souvenir más comercial deja a un lado este tipo de artículos, elaborados a mano y fabricados de forma tradicional, por ser más asequible y, por qué no decirlo, vulgar.

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