Implante de carga inmediata

Los implantes de carga inmediata revolucionan la salud dental.

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Salir con los dientes nuevos el mismo día que te colocan los implantes es una suerte que no tiene precio. Hoy es posible gracias a la tecnología de los implantes de carga inmediata. Un tratamiento novedoso que ya se aplica en muchas clínicas dentales.

Hace unos meses, mi suegra, que tiene más de 70 años, nos comunicó la intención de colocarse unos implantes dentales. La mujer está que no vive. Deseosa de verse con sus nuevos dientes. Ha ido perdiendo muelas a lo largo de los años, pero ha sido el momento en el que se le ha caído un incisivo de la arcada superior, por el que se ve un hueco al sonreír, cuando ha tomado la determinación de arreglarse la boca. Aunque la señora ya tiene una edad, sigue siendo un poco coqueta y eso de verse sin dientes no lo acepta.

Los nuevos implantes le van a permitir recuperar la funcionalidad de la boca. Me cuenta que por la falta de muelas le cuesta masticar. No la carne, que de alguna manera u otra logra triturarla con las encías. Pero sí la verdura fresca y crujiente. Comerla se ha convertido para ella en un verdadero calvario. Los nuevos dientes le van a subir la autoestima. Volverá a su rostro esa alegría contagiosa que tiene y volverá a sonreír sin reparo.

La última vez que la vi le pregunté por sus implantes dentales. Me dijo que ya se los habían colocado, pero que tenía que esperar un par de meses más para que le pusieran las coronas. Por eso de que el implante tiene que soldarse con el hueso, o algo así. Está ilusionada, como un niño esperando su regalo de Reyes. Si se hubieran puesto implantes de carga inmediata, no hubiera tenido que esperar.

Cuestiones previas sobre los implantes.

Antes de abordar el tratamiento que nos ocupa, vamos a tratar algunas cuestiones previas sobre los implantes, que nos van a ayudar a comprender mejor el adelanto que representa la carga inmediata.

El implante no es el diente artificial, sino el apósito que lo sujeta. El modelo de implante más utilizado es el de titanio, que tiene forma de tornillo. El titanio es un material resistente y que, al mismo tiempo, ofrece una compatibilidad perfecta con el cuerpo humano. Tanto es así, que se puede soldar molecularmente con el tejido óseo de una manera natural. Mediante un proceso de regeneración.

El implante se introduce dentro de la encía y hay que esperar un tiempo de entre 3 y 6 meses para que culmine la unión entre el hueso maxilar y el implante. Lo que se conoce como osteointegración. Cuando este proceso ha finalizado, el implante queda perfectamente encajado en la estructura ósea maxilofacial, como si formara parte de ella. A partir de entonces, se puede colocar la corona o diente artificial. Si no se hiciera así, el implante se caería y la corona no podría soportar la presión de la acción masticatoria.

Para colocar el implante es necesario que el paciente tenga una cantidad y calidad de hueso maxilar suficiente en la zona, para que se produzca la osteointegración. Hay casos en los que esto no es así. Puesto que a lo mejor, el hueso maxilar ha sido reabsorbido. Si transcurre mucho tiempo entre la caída del diente natural y su sustitución por un implante dental, el tejido óseo de la zona se retrae y no se regenera. Puesto que no siente la presión de un diente sobre su superficie. En tal situación, hay que colocar un injerto de hueso o recurrir a un tratamiento previo de regeneración ósea.

El implante de carga inmediata.

La página web Top Doctors señala que la gran novedad de los implantes de carga inmediata radica en que el implante y la corona se colocan en el mismo día o como muy tarde, con 48 horas de diferencia.

Los implantes de carga inmediata representan una de las mayores innovaciones de la implantología moderna. Su principal característica es que permiten colocar una corona provisional con una rapidez nunca vista, evitando que el paciente permanezca durante semanas o meses con un espacio vacío en la dentadura.

En este tratamiento, lo que se coloca es una corona provisional, que suele sustituirse por otra definitiva una vez ha finalizado la osteointegración.

Lejos de ser un inconveniente, esta restauración provisional puede contribuir positivamente al proceso de recuperación. La corona protege la zona intervenida frente a agresiones externas y ayuda a preservar la forma natural de los tejidos blandos que rodean al implante. Protege la encía. Además, distribuye las fuerzas de la mordida de forma controlada, descargando la presión masticatoria sobre las encías y los dientes vecinos, lo que favorece la cicatrización de la hendidura abierta para colocar el implante.

Otra de las ventajas de esta técnica es que permite mantener la estética de la sonrisa desde el primer momento, algo especialmente importante cuando se sustituyen dientes visibles en la parte frontal de la boca. El paciente puede continuar con su vida cotidiana con toda normalidad, mejorando su confianza y bienestar durante el tratamiento.

La colocación inmediata de una corona provisional tiende a favorecer la osteointegración. Al mantenerse protegida y estabilizada la zona tratada, se crean condiciones favorables para que el hueso se adapte al implante de una forma eficiente. Lo cual, puede reducir el tiempo total del tratamiento.

En el blog de su página web, los odontólogos de Clínical Smile Line, una clínica dental de Villaverde (Madrid), que se caracteriza por el empleo de las últimas tecnologías en la atención a sus clientes y que, por supuesto, ofrece este servicio, resaltan que los implantes de carga inmediata son uno de los tratamientos mejor valorados; sin embargo, hay que tener en cuenta que requieren una serie de cuidados postoperatorios, como seguir una dieta blanda hasta que lo indique el odontólogo y respetar una rigurosa higiene dental. También indican que este tratamiento no se puede aplicar en todos los casos, cuestión que abordaremos más adelante.

Cómo se coloca el implante de carga inmediata.

La revista Gaceta Dental explica que la colocación de estos implantes sigue un protocolo quirúrgico caracterizado por una planificación digital.

Antes de intervenir, el odontólogo realiza un estudio completo de la boca del paciente para determinar si esta técnica es viable y garantizar que el implante tenga las mejores condiciones para integrarse en el hueso.

En la actualidad, gran parte de esta planificación se apoya en herramientas digitales de gran precisión. Una de las pruebas más importantes es la tomografía computarizada en tres dimensiones (TAC dental), que permite obtener imágenes detalladas del maxilar y la mandíbula. Gracias a ella, el especialista puede evaluar la cantidad y calidad de hueso disponible, localizar estructuras anatómicas sensibles y seleccionar la posición ideal para el implante.

Este estudio suele complementarse con un escáner intraoral, que crea una reproducción digital exacta de la dentadura y de los tejidos blandos de la boca. A diferencia de los moldes tradicionales, esta tecnología proporciona imágenes altamente precisas y mejora la planificación de la prótesis. Además, permite diseñar digitalmente la restauración antes de iniciar el tratamiento.

Otro aspecto fundamental es el análisis de la mordida. El dentista estudia cómo encajan los dientes superiores e inferiores, qué zonas soportan una mayor presión durante la masticación y cómo distribuir las cargas para proteger el implante durante la fase de cicatrización. Este estudio resulta especialmente importante en los tratamientos de carga inmediata, ya que la prótesis provisional debe permitir una función adecuada sin comprometer la estabilidad del implante.

Una vez analizados todos estos datos, el profesional puede planificar virtualmente el tratamiento y diseñar una solución personalizada para cada paciente. Gracias a esta preparación previa, el resultado es más predecible, cómodo y eficiente.

Casos en los que no se puede colocar este tipo de implante.

Un estudio publicado por la Universidad de Sevilla nos explica cómo hay casos en los que no se puede colocar el implante de carga inmediata.

El éxito de este tratamiento depende de que el implante alcance una estabilidad inicial elevada y de que la cicatrización se desarrolle en condiciones adecuadas. Cuando alguno de estos dos requisitos no se cumple, el odontólogo puede optar por colocar el implante con métodos tradicionales o realizar tratamientos previos antes de restaurar la boca.

Uno de los principales obstáculos para poner un implante de carga inmediata es la falta de cantidad y/o calidad de hueso maxilar. Para que un implante de carga inmediata soporte una prótesis desde el primer día, necesita quedar firmemente anclado al hueso. Cuando este es insuficiente o presenta una densidad demasiado baja, la estabilidad es inadecuada. En estos casos, la carga inmediata suele estar contraindicada. Sin embargo, la situación puede solucionarse mediante injertos óseos o técnicas de regeneración que aumenten la cantidad de hueso disponible antes de colocar el implante.

Las infecciones activas y las enfermedades periodontales (en las encías) presentan una limitación importante. La presencia de inflamación, abscesos, quistes o periodontitis dificulta la correcta osteointegración del implante y aumenta el riesgo de infección. Aunque no siempre impiden el tratamiento de forma definitiva, es necesario eliminar la infección y estabilizar la salud de las encías antes de planificar un implante de carga inmediata.

Existen además determinadas enfermedades generales que pueden comprometer la cicatrización. La diabetes mal controlada, algunos trastornos de la coagulación o ciertas enfermedades autoinmunes incrementan el riesgo de complicaciones. En muchos casos no se trata de una contraindicación absoluta, pero sí de una situación que requiere un control médico previo y una valoración individualizada por parte del especialista.

Algunos hábitos, como el consumo de tabaco o de alcohol, influyen de manera negativa en que el tratamiento tenga éxito. El tabaquismo reduce el aporte sanguíneo a los tejidos y retrasa la cicatrización, mientras que el consumo excesivo de alcohol puede interferir en los procesos de regeneración ósea y osteointegración. Aunque algunos fumadores pueden recibir implantes, se recomienda dejar de fumar antes de colocárselo.

Otro factor de riesgo es el bruxismo. Las personas que aprietan o rechinan los dientes ejercen una presión elevada sobre los implantes recién colocados. Si el problema no está controlado mediante férulas de descarga, la carga inmediata suele desaconsejarse.

La prótesis es provisional.

Una cosa que no debemos olvidar es que la corona que se coloca en este tratamiento, acto seguido de la instalación del implante, es una prótesis provisional. Por tanto, su eficiencia es limitada. De ahí que se tengan que tomar precauciones como evitar comer alimentos duros. Se hace así porque el objetivo es colocar una prótesis definitiva una vez ha culminado la osteointegración. Esta prótesis temporal la sustituye durante ese tiempo, pero su eficacia es limitada. Las encías y los dientes adyacentes no pueden soportar la misma presión que un implante normal al masticar.

Durante el tiempo que se está utilizando esta prótesis, hay un seguimiento clínico de la evolución del tratamiento. Es probable que el paciente tenga que acudir a la clínica dental a visitas de revisión. E incluso que se recurra a medios de diagnóstico por imagen como radiografías o tomografías para comprobar que todo evoluciona como se tenía previsto. La buena noticia es que esta prótesis suele acortar el tiempo general de la rehabilitación y optimiza la recuperación. Por razones que antes hemos indicado, como que protege la zona del implante, facilitando tanto la cicatrización de la herida como el asentamiento del implante en el interior de la encía.

La prótesis provisional, además, protege la zona de restos de comida y placa bacteriana. Reduciendo de manera considerable la posibilidad de infección. Se cubre el hueco que ha dejado el diente perdido, evitando que la encía entre en contacto con la comida y elimina recovecos donde se pueden concentrar las bacterias. Aun así, los odontólogos recomiendan ser estrictos en la higiene dental.

Visto en perspectiva, el implante de carga inmediata es un avance significativo en el campo de la implantología. Restituye la operatividad y la apariencia de la boca de manera inmediata y mejora la rehabilitación de la dentadura. Todo esto, sin olvidar, que el paciente puede ver su boca arreglada sin necesidad de esperar meses.

 

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