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De ser despedido a emprender tu propia agencia de comunicación

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Existen momentos en la vida en los que piensas que la vida se ha enfadado contigo. Pero al contrario que los cuentos que tienen un final feliz, voy a empezar por el final. Y os digo directamente que esta historia acaba bien, que aunque se ha sufrido mucho por el camino, al final el bien y los buenos triunfan. Y os lo digo por si queréis ahorrarnos de leer una historia que no es más que el reflejo que el esfuerzo y el ser buena persona, finalmente acaba dando frutos en la vida.

Sé que no es lo natural. Normalmente la persona que tiene peor corazón es la que triunfa en la vida, es cierto y lo he vivido, Pero en mi caso no fue así Y mira que lo pasé mal. Todo comenzó hace ya más de 20 años fui contratado después de unas prácticas para trabajar en un periódico. La verdad es que justo después de acabar la carrera de Periodismo que seas contratado por un medio de comunicación es para tirar cohetes. Yo lo que hice durante ese periodo de prueba es ser yo mismo. Es decir, trabajar mucho, esforzarme, buscar temas, tener iniciativas y, por supuesto, echar una mano a mis compañeros cuando lo necesitaban. Así fueron pasando los primeros meses y yo estaba muy feliz. Me sentía uno más. Y después del contrato de prácticas llegó mi primer contrato. Madre mía, con 24 años, recién salido de la Universidad y ya con un contrato aunque fuera de fines de semana.

Y es que el mundo de los medios de comunicación no conoce de días festivos o de fines de semana. Por eso, trabajé durante muchos años los fines de semana. No podía estar en las fiestas de mis amigos y cuando salía de trabajar no tenía muchas ganas de fiesta. Y así fueron pasando los días y un día me hicieron un contrato de cinco días. Había tocado el cielo, ya no podía pedir más. O si…y es que el problema llegó cuando me enteré de que los contratos siempre estaban a la baja.

Una mañana pregunté a una compañera que había llegado mucho más tiempo después al periódico y tenía mejores condiciones que yo. Por ejemplo más sueldo, diferente categoría profesional o le pagaban los fines de semana. Mi cara fue un poema. No entendía nada, y llegué a pensar que estaba bromeando o que era un error. Pero no, me enseñó la nómina y así fue. Con toda mi buena voluntad entré al despacho del director y le pedí explicaciones. Por supuesto que le pilló por sorpresa. Luego dijo que era algo así como la situación económica. Yo, no sé si acertando o no, le dije que esto no podía ser así, Y lancé un órdago. O me ponían las mismas condiciones que todos, incluido el hacerme redactor.

EL director lo rechazó. Y me dijo algo así como una frase que se me ha quedado marcada para toda la vida. “Este periódico quiere un Jesús auxiliar, no un redactor”. Yo flipé porque me exigió hacer las mismas funciones, ya que yo le dije que haría las funciones que estaban en el contrato de auxiliar. Este órdago no me salió bien. A los tres días me habían echado del periódico. Daba comienzo una batalla judicial que acabó con un reconocimiento de mi categoría y una satisfacción personal.

Un despido sonado

Y es que mi despido fue tremendo. Se armó una gorda. Incluso sentí el respaldo de todos mis compañeros, bueno de la mayoría que ya sabemos que en estos temas siempre hay algún Judas. Pues bien, lo que para mí era un túnel negro durante meses posteriormente se convirtió en un rayo de esperanza. Y es que me decidí a apostar por ser autónomo y montar una agencia de comunicación. No era fácil comenzar, pero comprobé que todos esos años en el periódico habían servido para hacerme un nombre y para tener una agenda de clientes que estaban interesado en contactar con un periodista freelance que quería hacerles su imagen y publicaciones. Los comienzos fueron duros pero esperanzadores.

Así es como me surgió la idea de montar mi propia empresa y te das cuenta que hay michas posibilidades y beneficios. Para mí el más claro es que un freelance tiene que apostar por el sistema coworking para trabajar. Es decir, un espacio totalmente equipado y con todos los servicios incluidos, como nos indican desde Mitre Workspace, Coworking.

Además, en su caso para sus reuniones y presentaciones importantes, ofrecen una fantástica sala de reuniones, ubicada dentro de las instalaciones de este coworking, y equipada con tecnología de vanguardia. Estos espacios flexibles y funcionales están diseñados para adaptarse a tus necesidades específicas y garantizar el éxito de tus encuentros empresariales.

Sin duda mi mejor elección y que me ha servido para volar muy alto.

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